Divorcio


Un joyero de Bilbao rebaja el género un 40% para "costearme el divorcio"



Dice que le urge hacer frente a la división del local y el salario de sus abogados

·         ERLANTZ GUDE
25 diciembre 201417:24

Fernando García, propietario de una joyería situada en el número 1 de la bilbaína Alameda San Mamés, ha colocado en los escaparates unos carteles que anuncian descuentos de un 40% en el género, que se elevan hasta el 50% en algunos relojes. La razón de semejante rebaja se expone en unos grandes letreros que lucen bien visibles en los escaparates. Fernando se divorcia de su mujer y necesita dinero para costear su defensa y dividir en dos lonjas el negocio que heredó de sus padres. No parece, sin embargo, que esta sea su mayor preocupación, porque, según esgrime, «ellos ya fueron capaces de sacar adelante la joyería con la mitad de espacio». Pero advierte de que será un nuevo contratiempo dentro de un sector que no escapa a la crisis, a la que no han sobrevivido «seis locales similares de la zona».
Vecino de Zabalburu de 62 años, este joyero sostiene que sus problemas comenzaron cuando, hace un año, su esposa le comunicó que pensaba divorciarse. «Me dijo que ya no me quería, que deseaba realizarse sin mí», confiesa. Después de más de dos décadas de matrimonio, tienen dos hijos de 18 y 16 años, a quienes le gustaría legar su negocio en el futuro. La finalidad de «luchar por el local», además de garantizarle una fuente de ingresos, es también proporcionar un empleo a sus vástagos.
Dice que, cuando se casó, decidió incluir el nombre de su mujer en las escrituras del establecimiento. «¿La posibilidad de que ella renuncie a la parte que yo le cedí? Esa cosas no pasan», asegura. Su esposa le ayudó «durante un tiempo» a administrar el local. Él no se arrepiente de la decisión que tomó al cederle la mitad de la propiedad. «Es más, yo la quiero. Pero, si ella no desea estar conmigo, no hay nada que hacer», aduce. A esta tesitura se añaden las ganas que percibe en su mujer de formalizar la separación. «En estos casos es difícil que ella mantenga la cabeza fría y espere, por ejemplo, a que la economía esté mejor para llevar a cabo la división de la lonja», explica.
"3.000 euros en abogados"
Actualmente, Fernando vive en casa de su madre, que tiene 92 años «y no se entera bien de las cosas, si no sufriría mucho por mí». Se siente afortunado, a pesar de todo, por disponer del domicilio de sus padres. «De lo contrario, dormiría en la joyería», indica. Los descuentos están destinados a «pagar a los proveedores y a los abogados». Cada visita a los juzgados le supone «tres mil euros», entre las minutas que ingresan letrados y procuradores. Una «sangría» económica, según afirma, porque «este sector no es ahora mismo sinónimo de grandes beneficios». Entretanto, percibe que el proceso judicial «va lentísimo». Su único anhelo es que todo acabe y pueda reponerse para relanzar el negocio.

Los carteles anunciando los descuentos no se han traducido hasta el momento en la afluencia de muchos más clientes, «más allá del incremento típico en navidades». Sus amigos le visitan para darle ánimos y le apoyan en esta singular iniciativa, con la que pretende llamar la atención. «No por frivolizar, sino por la necesidad de recaudar», matiza. No son pocas las personas que pasan y sonríen cuando ven los letreros. El precio, insiste, «es una ganga, estoy malvendiendo». Le queda la esperanza de que, al margen de que su establecimiento quede dividido en dos, «es de suponer que también mi mujer pensará en nuestros hijos y al final todo quedará para ellos».
http://www.elcorreo.com/bizkaia/201412/25/joyero-bilbao-rebaja-genero-20141224103813.html

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