Atentado de Begoña 1942




El falangista Juan José Domínguez Muñoz, que fue quien lanzó la bomba a la salida de la ceremonia religiosa celebrada en la basílica de Begoña.


El 16 de agosto de 1942 iba a celebrarse una misa solemne en la basílica de la Virgen de Begoña, cerca de Bilbao, por el alma de los soldados carlistas del tercio de Nuestra Señora de Begoña muertos en la guerra civil. Los carlistas ya habían organizado, el 25 de julio de 1942, una misa en la iglesia de San Vicente Mártir, de Abando (Bilbao), por el alma de «los Reyes de la Dinastía Legítima y todos los carlistas y requetés vizcaínos muertos en la cruzada». A la misa siguió una manifestación por las calles de Bilbao. Este acontecimiento, al igual que otras conmemoraciones similares en Moneada, Montserrat, Poblet y Valladolid, fue silenciado por la prensa. A la vista de su potencial magnitud y popularidad, en principio se consideró aconsejable anular la misa de Begoña. No obstante, no se procedió a su cancelación, y el jefe local de la Vieja Guardia de la Falange de Vizcaya, Maíz, preocupado por la probabilidad de una numerosa asistencia carlista, solicitó que se enviaran refuerzos falangistas de Valladolid, Santander y Vitoria. 

El 15 de agosto de 1942 salió de la sede provincial del partido en Valladolid un automóvil oficial ocupado por el jefe provincial del SEU de Vizcaya, Eduardo Berástegui Guerenliain, y por el falangista Hernando Calleja García. Se dirigieron a San Sebastián, donde recogieron a su camarada de Falange Juan Domínguez Muñoz, siguiendo el grupo a Bilbao, donde pasaron la noche. Al día siguiente, acompañados por un segundo automóvil del partido, salieron hacia Begoña y, al llegar a la iglesia, esperaron a un lado, «prevaliéndose de las insignias y uniformes oficiales que ostentaban ... acompañados de otros tres "camaradas", bajo la protección de un grupo de guardias que en aquel lugar se encontraban». En el interior de la basílica ya se estaba celebrando la misa, presidida por el ministro del Ejército, Enrique Varela. Al salir los carlistas de la iglesia, una vez terminado el oficio, uno de los falangistas lanzó una pequeña bomba, que dio contra el pórtico pero no estalló. Luego se lanzó entre la multitud que había en el exterior una granada, la cual, aunque fue echada a un lado al caer, hirió a más de cien personas. Los presentes, en su mayoría carlistas, hubieran linchado a los falangistas, a no ser por la intervención de la policía, que protegió a Domínguez y sus camaradas de la furiosa multitud, los metió en los coches oficiales en que habían llegado y se los llevó, aparentemente detenidos.

Tomado de aquí:

También aquí:
http://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_de_Bego%C3%B1a

Más información:

http://www.elmundo.es/cronica/2002/359/1030952812.html

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