Gota de leche



El ‘Montepío y Centro de Asistencia del Niño y de la Mujer que trabaja’ estaba situado en la plaza del bombero Etxaniz en lo que hoy es el ‘Hotel Indautxu’; esta institución así como ‘La Gota de Leche’, que estaba en los bajos del mismo edificio –antigua clínica del doctor Echevarría– y que funcionaba como ayuda a las madres lactantes, fueron creadas bajo los auspicios de la Caja de Ahorros Municipal (actual BBK); a esta última se accedía por una pequeña puerta lateral situada en la calle Egaña y no por la puerta principal que tenía dos tramos de escalera que estaban situadas por donde en la actualidad se accede al restaurante del hotel desde la calle Gordoniz.

Muchos hijos e hijas de Indautxu y Abando vieron su primera luz en el Montepío o en las clínicas que le rodeaban: Gobeo, Usparitxa, Guimón, San Francisco Javier, Sanatorio bilbaíno, Aranguren, Zarza, Rey Baltar, Balbuena etc. Tengo en mi memoria las colas de mujeres con sus hijos de mantas en brazos ante la puerta de ‘La Gota de Leche’ mientras nosotros saltábamos la tapia para jugar en el frontón que tenía el palace- te contiguo; aquellos interminables partidos y ‘primis’ a la pelo- ta contra los monaguillos de la contigua iglesia del Pilar cuyas deficientes instalaciones estaban en un primer y único piso de un pabellón construido en madera con una especie de galería de vidrio al que se accedía por una chirriante escalera. Una vez nos siguió un enorme perro que guardaba la finca del frontón y nos salvamos por los pelos de las dentelladas del can saltando de la enorme tapia junto al ‘Montepío’ y dando con los doloridos huesos en el suelo. “Habéis vuelto a nacer”, nos gritó un viejo al vernos maltrechos; “¡pues no hemos po dido elegir mejor lugar!”, contestó Rafa Mendiguren, que era el ocurrente de la banda
Texto de K-Toño Frade hijo de su libro Rincones del Botxo. Dibujos de Bilbao

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