La presa desnuda.


El Matico era uno de esos cines de barrio con doble sesión, matinales musicales la mañana de los domingos y acomodadores malhumorados. Allí vimos West side story, las primeras de James Bond, muchas en blanco y negro y cientos de películas de indios y vaqueros, aquellas en las que nunca moría el chico bueno y además se casaba con la chica. 


En unas carteleras en el hall anunciaban las próximas películas con abundancia de fotografías. Un domingo leí que “el martes gran reestreno: La presa desnuda”. Parecía buenísima, con Cornel Wilde, el que hacía de trapecista en una de circo, no me la perdería por nada.. 

El lunes cerraron el Matico para siempre y nunca vi aquella película. 

Siempre me quedó pendiente (como tantas otras cosas)

Hoy la he encontrado en uno de los cien canales de la tele.

Una película insólita, extraña, de aventuras, si la hubiese visto con aquella edad me hubiese gustado, hoy me ha sorprendido. 

La presa desnuda.



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