Bilbo Bolsón.


Bilbo Bolsón de Bolsón Cerrado, el hobbit de la mítica obra de Tolkien, El Señor de los anillos, probablemente debe su nombre a Bilbao.


No es conclusión propia, sino ajena. Y tiene sentido. John Ronald Reuel Tolkien fue un británico que nació en Sudáfrica. Esto lo sabe toda persona que tenga ojos, vista o tacto, porque su nombre ya es universal gracias, más allá de la literatura, al mundo del cine. Quizá también sepan que, hasta 1945, fue profesor de anglosajón en la Universidad de Oxford y, desde entonces hasta 1959, dio lengua y literatura inglesa en Merton. Vamos que era hombre ilustrado y docto en lenguas propias y ajenas. Y hay otro detalle que no debemos obviar. Huérfano de padre primero y de madre después, fue educado en la religión católica por Francis Xavier Morgan. Jesuita nacido en Cádiz y de origen galés. Hablamos de tiempos en los que las relaciones entre Inglaterra y Bilbao eran más que evidentes. Los lazos comerciales y la siderometalurgia unían ambas tierras. 

Es este uno de los argumentos a los que se aferran los defensores de que Bilbo se llama así en honor a la daga vizcaína o Biscayne daga. Forma, esta última, de referirse en inglés a una espada que se fabricaba en Bilbao y su entorno, muy popular tanto en Inglaterra como en América. Habitual en el siglo XVI era una espada corta, admirada por sus opciones de manejo. Venía a ser un recurso ante el poderío del enemigo y una forma ágil de sorprenderle. Pero Bilbo también aparece, como tal, en espadas fabricadas en otros lugares. De hecho existen espadas Bilbo en museos de San Petersburgo, de Milán, de Torino, en la Royal Armouries de Leeds o en la enigmática Torre de Londres. No es descabellado, por tanto, que Tolkien denominara así a su personaje. Un hobbit, por cierto, que encuentra una espada similar en un momento clave de la narración. Y por si fuera poco, también hay referencias a esta espada en algunas obras de William Shakespeare. 

En Las alegres Comadres de Windsor, por ejemplo, se habla de una espada Bilbo. También en Hamlet, solo que en este caso la palabra es «Bilboes» y se refiere a unos grilletes fabricados con un excelente metal que los hacía poderosos. Que fuera Bilbo y no Bilbao puede responder a que el topónimo en euskera era muy frecuente en los textos, sobre todo religiosos, hasta el siglo XVIII. Y recordemos la educación y la orden religiosa a la que pertenecía el profesor de Tolkien. Pero ya que lo contamos todo, añadamos que existió un juego en Francia llamado «Bilboquet», allá por el XV y el XVI, al que también se conocía como «Juego del Anillo».
Aunque, por algún motivo, los estudiosos del creador de El hobbit, y de sus posteriores andanzas, apuntan hacia nuestra Villa como origen del nombre. De hecho, hay un detalle que apenas se subraya pero que resulta interesante. En el prólogo, Tolkien habla de los Hobbit y de su aldea. Y la describe como un pueblo sencillo y antiguo. No había para ellos paraje mejor que un campo bien aprovechado y ordenado. Reían, comían y bebían, a menudo, de buena gana. Tenían una lengua propia, varias en realidad, pero acabaron hablando la llamada Lengua
Común, lo que no impidió que mantuvieran nombres y vocablos de la vernácula, para designar a personas y cosas, como los meses o los días. Llevaban buena cuenta
de sus parientes y estaban orgullosos de sus orígenes y familia. Pero todo eso fue cambiando cuando Bilbo se perdió un tiempo «en las profundas y negras minas de los Orcos». Porque fue allí donde posó una mano
sobre el piso de un túnel... y encontró un anillo. Así, la tierra verde de un pueblo agrícola y ganadero veía cambiar su vida y su futuro por las minas y los hornos que transformaban el subsuelo en poderosos y deseados «tesoros». Y, lo que es más curioso, Bilbo se salva finalmente de morir a manos del horrendo y condenado Gollum, gracias a que lleva una poderosa daga de los Elfos que le sirve de espada. No me digan que no ven más de un paralelismo con esta Villa, la famosa arma y sus gentes.

Si hoy les traemos esta teoría es porque hay voces desde Inglaterra que investigan, preguntan y debaten sobre el origen del nombre del famoso hobbit. Y puede que la clave siempre estuviera en Bilbao. Al fin y al cabo la obra de Tolkien, El Hobbit, arranca diciendo «En un agujero vivía un hobbit...». Quién sabe si ese agujero no es una metáfora de cierto «botxo» horadado en una Comarca al noroeste de la Tierra Media. Ese que llaman Bilbo, también conocido como Bilbao. Quizá sea solo una loca teoría, pero merece la pena tenerla en cuenta.

Texto:
Jon Uriarte Lauzirika
Ilustracion:
Iratxe González Villaluenga

Sacado de “Un inglés vino a Bilbao y otros relatos” que es una publicación turística sobre el Bilbao más británico, que recoge, a través de doce textos, los numerosos vínculos históricos y legendarios existentes entre la Villa de Don Diego y las Islas Británicas.

Está editado en formato magazine (20 x 26,5 cm.) y se puede solicitar de forma gratuita en las oficinas de Bilbao Turismo.

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Teléfono: 944 795 760


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