El barrio.




El barrio.

Plomizos tejados de Uribarri,
húmedas y tristes callejuelas,
aceras mojadas de vino tinto,
este es mi querido barrio.

Donde se juntan las vidas más dispares
entre las desconchadas paredes de sus bares
y el sudor fatigoso del trabajo
se apacigua con el trago del chiquito.

Las tertulias que atesoras
por sinceras y sencillas
son la envidia macilenta
de otras calles menos claras y concretas.

Balcón al curioso espectador
que disfruta viendo el aire
viciado por abundante
de sabores y experiencias
que tus gentes entremezclan
por las tascas más diversas.

Lord Byron.
(De “Levantando pesados poemas”)




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